La frontera entre conexiones de cobre y conexiones ópticas (la línea de puntos amarillos en la mitad de la lámina), está marcada por dos factores: costo y velocidad. La fibra óptica es usada eficientemente en redes WAN, para conectividad en un campus e incluso para comunicar bastidores o rack a poca distancia. Pero incluirla en la comunicación de board a board, o de chip a chip sería extremadamente costoso. A menos que funcione un esquema de laser en silicio que está proponiendo Intel, aumentando dramàticamente la velocidad de transmisión a la escla del terabyte por segundo en miles de millones de sistemas.